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Actualizada:

31/07/2012

 

Resolución:

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Materiales Expuestos

 

Características generales de la Edad del Hierro.

La Edad del Hierro comienza a partir del final de la Edad de Bronce y remata con la invasión romana. Su desarrollo en Galicia coincide con el Fenómeno Cultural Castrexo. La difícil contextualización del Fenómeno Castrexo dentro de las culturas y épocas a través de las que se extiende nos obliga a abordarlo conjuntamente dentro de este bloque.

El Fenómeno Castrexo recibe su nombre por un asentamento fortificado característico: el castro. Este suele tener forma circular o elíptica, y sus dimensiones son muy variables. En su interior se distribuyen cabañas de forma circular, ovalada y rectangular, con un urbanismo incipiente. Tradicionalmente se solía relacionar el Fenómeno Castrexo con los Celtas, hoy en día se confirma su génesis a partir de la evolución del mundo indígena anterior y el contacto con el resto de las culturas europeas de la época.

De forma general la economía se seguiría basando en la agricultura y la ganadería, sin olvidarse de la caza, de la pesca, de la recolección y de la explotación de recursos marinos. También existirían actividades mineras, y se potenciarían las comerciales. Aparentemente la sociedad castrexa tuvo cierto carácter guerrero, y daba gran importancia a las relaciones de parentesco tipo “clan”.

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Alfarería castreña.

Formas cerámicas.

En la cultura material observamos un gran empuje en la cerámica y también en el trabajo de los metales, especialmente de la orfebrería. Aún así, siguieron haciendo piezas en piedra.

 

Forjado del hierro.

Torques.

Relieves decorativos.

Escultura.

Escena cotidiana.

Los Castros.

Los castros son poblados fortificados que hunden sus raíces en la Edad del Bronce, se desarrollan en la Edad de Hierro, evolucionan en la Época Romana, y comienzan a desocuparse en la Época Germánica. De tal forma que muestran una gran diferencia cronológica y cultural.

La presencia de estos yacimientos fortificados parece implicar una sociedad donde lo bélico tiene gran importancia. Los autores clásicos recalcaron la belicosidad de los pueblos del noroeste como parte de su discurso denigratorio que justificase la intervención de Roma para pacificarlos y civilizarlos. No obstante, parece que las fortificaciones obedecían a motivaciones no estrictamente defensivas: no parece que fueran construidas contra los castros vecinos, ni contra los romanos. Es más, se siguen construyendo en época romana cuando no existía riesgo alguno de contienda. Su explicación se tiene que buscar en el marco ideológico y simbólico.

Siendo innegable que estos elementos nacieron con una finalidad defensiva, con el paso del tiempo, con la ausencia de peligros, se siguen a construir con un aspecto monumental para dar prestigio a la sociedad que los levanta, como símbolo de la riqueza y como identificación de un pueblo a un territorio donde el castro es un elemento aglutinador de la identidad social y territorial.

 

  

Sistema defensivo de un castro.

Los sistemas defensivos de los castros son muy diversos. El primer componente defensivo suele ser el propio emplazamiento geográfico, lugares con buenas condiciones naturales para la defensa; pueden contar con elementos simples, o múltiples; existiendo casos en los que tan sólo existe un elemento defensivo construído, y otros en los que están presentes todos los elementos. Así pues, del exterior de un castro hacia su interior podemos descubrir los siguientes elementos: Piedras Hincadas, grandes labras hincadas en la tierra para evitar los ataques de la caballería, abundan mucho en yacimientos fortificados de la Meseta, desde el punto de vista defensivo en nuestro país no tienen mucho sentido, aunque existen bastantes ejemplos, porque los caballos eran muy escasos. Seguidamente se situan los terraplenes y parapetos, acumulaciones de tierra para dificultar el acceso al núcleo poblacional, entre ellos suelen existir fosos secos, tanto configurados por la sucesión de los parapetos, como fruto de trabajos de excavación. El último tramo defensivo era una muralla de piedra, coronada, al igual que algún parapeto, con una estacada. Las puertas, como punto débil de la defensa, podían estar protegidas por torres laterales, mayormente la principal. La entrada al recinto no se hacía de frente, se tenía que rodear parte del sistema defensivo para así ofrecer un flanco al defensor; los propios fosos formaban parte del sistema de acceso..

 

Guerrero castreño.

 

Materiales Expuestos.

 

Vitrina-09: Contiene restos zoológicos y vegetales que fueron utilizados como alimento en los castros; también se muestran otras especies vegetales comestibles que estaban al alcance de estas sociedades. Dentro de los restos zoológicos cabe salientar la presencia de oveja/cabra, vaca, cerdo y caballo, junto con un amplio abanico de especies marinas como mejillones, lapas, bígaros, erizo, etc.

Vitrina-10: Muestra vasijas características de este período procedentes del Castro de Vixil, Boizán (Vilalba)..

Vitrina-11: Recoge diferente material procedente de varios castros gallegos. Dentro de los materiales metálicos destacan dos fíbulas, un fragmento de torques, una lámina de un puñal, un compás, etc; de piedra se cuenta con dos azadas de piedra pulida, un buril de piedra lascada, y varias pesas.

La exposición de este bloque se completa con la presencia de dos maquetas, una de un castro y otra del detalle de un grupo de edificaciones castrexas, junto con la presencia de un molino circular en el que se puede experimentar con su uso.

 

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Restos de ovicáprido (oveja/cabra)

- Bloques Temáticos de la Exposición Permanente -

IntroduciónE. Piedra LascadaE. Piedra PulidaEdad del BronceEdad del HierroÉpoca Romana