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Actualizada:

31/07/2012

 

Resolución:

1024X768

Materiales Expuestos

 

Características generales de la Edad del Bronce.

 

Consideramos el comienzo de la Edad del Bronce con los inicios de la fundición del cobre, en el Calcolítico, cultura que coincide con la expansión de un tipo cerámico muy característico: la cerámica campaniforme. No obstante, la Edad de Bronce propiamente dicha, arranca del Calcolítico y conforma los comienzos del Fenómeno Castrexo.

Las comunidades de esta época practicaban una economía semejante a la del Neolítico. La obtención de los metales necesarios para la fabricación de los materiales (armas, joyas, útiles de labranza...) existía gracias a la práctica de una minería del cobre, estaño, plomo, oro y plata. En esta época desarrolla un gran empuje la actividad comercial entre las diversas comunidades.

Escena cotidiana.

De los primeros tiempos de la metalurgia datan las evidencias más antiguas de poblados en nuestra tierra; esto no quiere decir que en el Neolítico no tenían este tipo de asentamiento, sino que ni por medio de la arqueología, ni por hallazgos casuales tenemos constancia de ellos. En términos muy generales, las ocupaciones anteriores estaban ceñidas a las sierras y penillanuras, donde la economía agro-pastoril, posiblemente más pastoril que agrícola, se complementaba con la caza y recolección, para lentamente ir intensificando la explotación agrícola, dándose una expansión hacia las tierras bajas: llanuras y valles.

 

Arado de tracción animal.

Así, los poblados se van haciendo permanentes y tienden a la fortificación. Los enterramientos individuales -cistas- van ganando importancia frente a los grandes enterramientos de tradición megalítica. En esta época asistimos al surgimiento de un tipo de arte, los petroglifos: grabados decorativos en piedra con motivos geométricos y faunísticos.

 

Guerrero.

  

De los primeros tiempos de la metalurgia datan las evidencias más antiguas de poblados en nuestra tierra; esto no quiere decir que en el Neolítico no tenían este tipo de asentamiento, sino que ni por medio de la arqueología, ni por hallazgos casuales tenemos constancia de ellos. En términos muy generales, las ocupaciones anteriores estaban ceñidas a las sierras y penillanuras, donde la economía agro-pastoril, posiblemente más pastoril que agrícola, se complementaba con la caza y recolección, para lentamente ir intensificando la explotación agrícola, dándose una expansión hacia las tierras bajas: llanuras y valles.

  

Primeros poblados fortificados.

Fundición de una hacha.

Conocemos asentamientos de la primera y de la última fase de esta época. Los primeros, muy precarios, se tratan de poblados de carácter temporal, hechos con materiales perecederos de los que se conservan las estructuras pétreas de las hogueras y restos de lo que podrían ser viviendas (Lavapés, Cangas; O Fixón, Hío; O Regueiriño y A Fontela, Moaña). Del Bronce final datan los primeiros castros gallegos (Penalba, Campolameiro; Torroso, Mos; O Neixón Pequeno, Boiro) en los que se documentan abundantes testimonios de metalurgia. Tradicionalmente se pensaba que las construcciones de los castros más antigos eran hechas de materiales perecederos, y que la “petrificación” de las viviendas no tendría lugar hasta el siglo III a.C., hipótesis descartada en la actualidad.

 

Haciendo vasija con rollos.

Por lo demás, excepto la introducción de la metalurgia y las novedades surgidas a su lado, la vida cotidiana era muy semejante a la del Neolítico. Junto a la agricultura y a la ganadería, la producción artesanal de herramientas y utensilios de piedra y madera, la olería, la cestería, el tejido, la molienda, y otras actividades domésticas escasamente se diferencian de los tiempos anteriores. Unos de los aspectos más llamativos de esta época son los grabados rupestres al aire libre, petroglifos, característicos de nuestra tierra y muy abundantes en las Rías Baixas.

 

Formas cerámicas.

Grabados rupestres: petroglifos.

La Edad de Bronce en Galicia se inscribe dentro de una amplia corriente sociocultural de la Europa Atlántica. A finales del III milenio a.C. se documentan las primeras relaciones de intercambio entre los finisterres atlánticos. Las semejanzas en gran parte de los elementos metálicos encontrados a lo largo de esta fachada atlántica ponen en evidencia la existencia de algún vínculo. Por estas rutas circularían cobre y oro gallegos hacia las tierras del Norte y estaño hacia el Mediterráneo. Además de canal comercial de estas materias primas y de bienes de consumo y de prestigio, sería un flujo de intercambio de ideas. En la transición del II al I milenio a.C., nuestra tierra vivió un proceso de intensificación económica motivada por una mayor productividad agraria alcanzada gracias a la introducción de nuevos cultivos y al empleo de una tecnología agraria más adecuada. En esta etapa tiene lugar una intensificación de las relaciones atlánticas y con el Mediterráneo.

  

Cista.

Orfebrería.

Materiales Expuestos.

 

Vitrina-08: Contiene fragmentos cerámicos de asentamientos de este período, junto con un machado y diversas réplicas de materiales metálicos y cerámicos.

Al lado de la vitrina anterior existe un petroglifo exento encontrado en Vilagondriz, Lanzós (Vilalba).

 

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Hacha de tope y doble anilla

- Bloques Temáticos de la Exposición Permanente -

IntroduciónE. Piedra LascadaE. Piedra PulidaEdad del BronceEdad del HierroÉpoca Romana